miércoles 27 de febrero de 2008

¿Quien somos, que quieren que seamos?





Nacemos en un mundo incierto, habitado por gente similar a nosotros.

Con el paso del tiempo crecemos, nos damos cuenta de que no somos nada en relación a la dimensión de este (simplemente se nos es mostrado así), mucho mas allá, sabemos que para ser alguien, los pasos han de ser básicos y simples, constantes y absurdos.

Intentamos ser futbolistas, bomberos, inspectores, policías… defensores de los valores actuales, cantantes de grupos pop, o mas allá, algún iluso sueña con ser un profesor excelente a lo serie de TV.
Guiados por este entusiasmo, crecemos observando a los demás pero nunca llegando a ser nada en lo cual estemos seguros de ser , somos deterministas por naturaleza, buscando un dios al cual creer… o una idea a la cual seguir, e indeterministas en lo relativo a nuestro destino entre los límites marcados.

Idealizamos a los que nos guían: profesores, políticos; a los chicos/as “wais” de nuestro instituto, el que podemos ver en las series de TV.
Nunca buscamos ese mínimo toque de distinción entre los tantos otros “yo” distribuidos por el mundo, cuando nos vemos reflejados… sonreímos y pensamos que fácil es ser normal.

El miedo al fracaso, es tan extremo, que muchas veces somos fracasados por no aspirar a ser nosotros mismo, ¿porque? ¿Porque cuesta tanto conseguir hacer lo que uno quiera, y a la vez convertirse en quién uno ha de ser?

Vamos memorizando esos nombres pegadizos que dice nuestro TV (ese aparato cuadrado hecho a la medida de nuestra absurda felicidad), asumiendo el concepto que oímos de triunfo como la aspiración más idealizada.

Vemos al mundo como un igual, un igual de millones de personas caminando, trabajando, soñando igual que lo hacemos nosotros, sin pensar que nadie por mas cerca que viva, va a ser igual que tu… va a vivir lo mismo que tu. El concepto de igualdad,
juega un papel importante aquí, ya que nos vemos iguales moralmente, socialmente… pero materialmente sabemos perfectamente que no existe igualdad alguna.
Tenemos la falsa creencia de que somos todos iguales, a la vez de que las oportunidades (determinadas por un factor económico) son cuestión de suerte… admitiendo la desigualdad mas dura de todas como “normal”.

Debimos de nacer agradeciendo y reprochando, el hecho de ser afortunados.
Tenemos el peso de conciencia, de saber que el mundo entero muere gracias a nosotros, somos esa mínima cuarta parte del mundo que tiene lo básico cubierto, por tanto el concepto de igualdad es reversible: dónde debimos no asumir la igualdad moral y de conciencia… nos condenamos a la resignación. Materialmente dónde sabemos de sobra que no somos iguales, nunca lo condenamos y lo combatimos, produciéndose un nihilismo absoluto en nuestras vidas: no aspiramos a ser diferentes, no luchamos por la igualdad material.

Total, el objetivo no es aprender… es llegar mas lejos.

Vivimos en una perfecta democracia… pero no todo es buena, llegamos a conclusiones políticas casi el mismo día que decimos “pasar de la política”, esque la inmigración es un problema!!* y los catalanistas… no podemos consentirlo.

Dudamos entre ser y conformarnos, entre destacar o quedarnos cerrados a una misma tarea, puede que el error sea elegir muy pronto… o peor aún, que elija otra persona por nosotros, a los 14 años … un jóven chaval valenciano, que en su vida ha mamado de sus padres un proteccionismo absurdo, junto con las dosis de macarrismo y ese toque tan especial que hace su rutina instituto-futbol-TV- Zona de fiestas , hacen pensar que el no tiene la culpa de su idealizado concepto de la felicidad.

Vivimos con la certeza de que dos tercios de la población mundial viven en condicions infrahumanas, por tanto, no son felices.

Nos queda el otro tercio, en el que las nobles encuestas capitalistas situan como el emisferio desarrollado o “feliz”, en este emisferio los jóvenes sufrimos por infinidad de tonterias (relaciones superficiales, dependencia de las drogas blandas, dificil aceptacion en la sociedad, falta de compañerismo, necesidad de consumo hacia las tecnologias) o por otros factores no tan superificiales (sistema educativo deficiente, problemas sociales, individualismo, egoismo, problemas económicos básicos y de dependencia hacia la familia, elitización de la educación, globalización cultural), y lo vemos en tercera persona.

Somos participes de este teatro.

Todo esto es superable no? Solo hay que salir de fiesta, pensar que todo es más bonito desde una perspectiva clara… lo tenemos todo claro, lo que queremos ... lo que somos.

Pero hay algo por encoma de todo: NO SOMOS NADA